lunes, 12 de octubre de 2015

Camino de la certificación de tipo A

Desde el año 2007 y en cumplimiento de la EPBD (Directiva Europea de Eficiencia Energética en Edificios) es obligatorio para todos los edificios de nueva planta en Catalunya, como en el resto de UE, obtener la certificación energética que los califica de la A a la G (de mejor a peor). Igual que en una electrodoméstico, los propietarios e inquilinos pueden conocerla antes de comprar o alquilar el inmueble. Y hacerse una idea aproximada de su gasto energético. 
En Catalunya es el Institut Català d’Energia (Icaen) quien gestiona la etiqueta energética. Según este organismo, desde el año 2008 hasta hoy, en toda Catalunya son 252 los edificios de nueva construcción acebadaos que han logrado obtener la calificación A. De ellos, 37 se encuentran en Barcelona, En el conjunto del país, 124 son viviendas unifamiliares (solo una corresponde a la capital) y 36 son bloques de pisos plurifamiliares (de estos 9 están en Barcelona). Mientras que los restantes 91 edificios pertenecen al sector terciario. En este periodo de algo más de siete años, el logro de la calificación A, representa en el total de viviendas de nueva planta en Catalunya el 20%.
Desde junio del 2013 también se certifican edificios existentes, cuyos propietarios lo demanden. De las 386.197 peticiones en Catalunya atendidas por el Icaen, 718 edificios han obtenido la calificación A. Representan un 0,2% del total. Mientras que las tres peores calificaciones (E, F y G) suman el 83% de edificios sometidos a trámite.
En edificios destinados a vivienda, según datos del Icaen, para la calificación A se estima una media de consumo de energía primaria no renovable (Kwh/m2/año) de 24,92. Mientras que en los calificados con E, F y G (en la cola de la eficiencia), los consumos van de 146,57 a 290,46 (Kwh/m2/año). Las viviendas con la mejor calificación suponen un ahorro energético del 91% respecto a las peor evaluadas.

En el sector terciario  obtienen la calificación A edificios con media de consumo de 180,80 (Kwh/m2/año). Son consumos relativos, puesto que las certificaciones no miden los usos de cada edificio sino especificaciones constructivas. 


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